Motricidad gruesa: los juguetes situados sobre la cabeza animan a su bebé a intentar atraparlos y a golpearlos, con lo que se da a los pequeños músculos un gran entrenamiento.
Habilidades sensoriales: la gran variedad de texturas, los colores en contraste y los ruiditos estimularán los sentidos del tacto, la vista y el oído del bebé.
Motricidad fina: Agarrar y explorar los juguetes mientras juegan ayuda a los bebés a desarrollar su destreza y coordinación mano-ojo.